Manifiesto

“Nadie nos ha regalao nada”.


Se puede ser más lírico, pero no más contundente. Y así hablaba Shavea (batería) de su grupo, Briatore. Con el orgullo de la veteranía y la auténtica independencia. La de verdad. La que surge del propio local de ensayo tras encontrar un camino fraguado a base de vocación, ensayos y errores. La que destila la carretera, los amplificadores de válvulas y una mescolanza forjada a base sonidos clásicos como el ska, el soul y el garaje.

Briatore es una banda con rodaje, con mucho rodaje. Con una contrastada experiencia en bandas de mayor o menor calado como La Leshe que Mamate. Una banda que hace cuatro años decide apostar por lo que había en su interior y, por lo visto, por lo que había en las entrañas de muchos rincones de España a tenor de la respuesta encontrada allá por donde pasaron.


Briatore supera rápidamente las 50.000 visitas en su Myspace, aparece en multitud de fanzines y  es llamado a participar en cuatro discos recopilatorios de bandas salpicadas por el influjo mod-skatalítico. El siguiente paso estaba cantado: disco en solitario.
Y es la compañía catalana Bip Bip Records, sello fetiche del modernismo patrio, la que apuesta valientemente por Briatore. En el año 2010 aparece el “A way of life”. La crítica lo aplaude y la gente lo baila. Porque un concierto de Briatore es una explosión de ritmo y sudor. Si la música afecta a las piernas, las letras apuntan al corazón. Donde duele.

Briatore es todo o nada, es fiesta, es visceralidad, es sentimiento, adrenalina. Una máquina engrasada que decide cuándo y dónde toca. Una banda que no pegó a la puerta de nadie. Que decidió el camino más largo. El más difícil. El suyo. Ya lo dijo Shavea.

Frente al empacho de lo banal y lo sintético, Briatore es una apuesta por la autenticidad. Un grupo que va más allá de unos músicos, que se rodea de dj’s, de fotógrafos y diseñadores afines para crear una marca que poco a poco encuentra su hueco. Que está en el sitio donde siempre quiso estar. En su sitio.

Hace poco el grupo recibe una llamada muy especial. Una voz al otro lado del teléfono les propone tocar junto a una de las fuentes que inspirara a la new wave y al propio sello 2 Tone: los históricos Toots and the Maytals. La primera reacción fue el silencio y las miradas de incredulidad. Luego llegaría la euforia. ¡Toots and the Maytals! La perplejidad desde entonces vive instalada en la banda.


El viernes 19 de agosto es un día para celebrar en la ciudad. Una leyenda nos visita. Y Briatore estará allí. Motivados y expectantes en los prolegómenos del gran momento.
El que llevan tanto tiempo aguardando. Reggae got soul.
A way of life!