TAN LEJOS, TAN CERCA

 



Es el título de una película de Wim Wenders y a los músicos radicados cerca de Málaga capital nos viene que ni pintado para referirnos a la escena de Marbella. Es curioso notar que los tenemos ahí como algo cercano pero un poco “menos nuestro”, no sé si me explico. Nada que ver con algún tipo de rechazo, más bien es un sentimiento como el que España tiene hacia Portugal: en general caen simpáticos y los consideramos buena gente pero pasamos de ellos olímpicamente.

 

 El ejemplo no es correcto del todo, en absoluto. No se sabe por qué, el tópico es que estar radicado en Marbella implica un cierto estatus social y autosuficiencia en general. Y me temo que en lo que respecta al pop local esto es una losa terrible y tremendamente injusta. El rockero marbellí sufre todos los rigores de una política municipal que los ignora profundamente y para colmo padece de la indiferencia de buena parte de la provincia, es como si tuviesen que demostrar el doble.

 

Sólo así se explica que bandas como La Leshe que Mamate, Los Talones o P9 no hayan gozado de mayor repercusión. Alguno podría apuntar que la cercanía a los postulados mod les ha podido condenar a un cierto sectarismo, pero en las canciones de todos estos grupos había más, mucho más que un simple revival. La Leshe, por ejemplo, eran más punkarras, y Los Talones mostraban que habían asimilado bien las enseñanzas de grupos como Los Fabulosos Cadillacs, sin perder ese sentido del humos desmadrado marca de la casa.

 

Años más tarde, y seguramente desengañados del mundillo musical, los supervivientes de la saga leshera se presentan en el 2010 con “A way of life”, un trabajo firmado al nombre de Briatore. Existe algo de enternecedor en estos discos realizados por veteranos que compaginan la música con otras ocupaciones. Desvanecidas en parte las ilusiones de un éxito a escala masiva, suelen dejarse llevar por lo que les gusta sin preocuparse de modas ni peajes innecesarios. Digamos que hacen el disco para ellos, con el fin de colmar una necesidad vital. Por eso “A way of life” es uno de los trabajos más honestos que uno puede encontrar en el mercado. En mi casa, la primera reacción al escuchar “Into the club” es “hala, que gracioso suena esto”. Han virado al inglés y sus postulados se acercan más que nunca a la escuela 2-Tone, la escudería que descubriese al mundo a Madness o The Specials, aunque sin sonar exactamente como ninguno de ellos. En “Try one’s luck’, por ejemplo, nos recuerdan que los discos de los Clash han debido ser su cabecera durante muchos años, prescindiendo afortunadamente del componente manuchesco, que ya comienza a oler. “Briatore” es un auténtico pepinazo semi-instrumental que estoy deseando escuchar en directo, con su aire de película sixty. Es una de mis favoritas junto con la mentada “Into the club”, pero créanme, aquí hay tantas buenas razones para invertir en este disco como para hacer que su divertida revisión del “The model” de Kraftwerk en clave skatalítica quede en mera anécdota.

 

Por mi parte, sólo desearles lo mejor. No hay nada para ser atemporal como hacer simplemente lo que a uno le gusta. En mi caso concreto, que además sintonizo con sus referentes, el placer es doble. ¿Alguien sabía que fui mod durante un mes?

 

Javier Ojeda